PALAS ATENEA REGRESA AL COLEGIO
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| Estatua de la diosa Palas Atenea la diosa al Parlamento en Viena (Austria). Foto libre de derechos. |
Por Raúl Guzmán González
Magíster en Filosofía
Codirector del Proyecto
Editorial 89079
Atrás quedaron las vacaciones con su olor a playa,
cuando todos los días parecían domingos y las noches poseían el encanto de un
viernes o un sábado coqueto que permitía mirar a la luna con desinterés.
Ahora niños y niñas regresan al colegio, otra vez a
lucir los uniformes y a levantarse con los gallos para llegar a tiempo a clase
y evitar que los sorprendan con los zapatos sucios.
La sabiduría innata de la infancia retorna al colegio,
vuelve a las aulas para irrumpir con alegría; a pesar de la forma de evaluar,
el timbre que indica el cambio de clase y la voz autoritaria del director de
grupo recordando las normas que nunca han digerido del todo, entre otros
aspectos, como parte de una triste cotidianidad inevitable.
La palabra sabiduría sueña extraña, a veces hasta el
profesor de filosofía la pronuncia tímidamente con voz baja, como para evitar
que algún colega de las ciencias exactas se burle de él y piense que es un
extraño ciudadano de un mundo ideal.
En Grecia, la llamada cuna de la civilización
occidental, le rendían culto bajo la figura de una simpática diosa; Palas
Atenea. Digo simpática porque no me puedo imaginar un modelo femenino de sabiduría
antipática, regañona y lanzando gritos por doquier. En Roma la llamaban
Minerva, según cuentan, era una pacifista de hermosos ojos que amaba elaborar
manualidades y una excelente administradora de justicia, posgrado en resolución
de conflictos; pero cuando consideraba necesario ir al campo de batalla, ni
siquiera Ares el dios de la guerra la vencía.
Según la mitología, Palas Atenea nació en Libia junto
al lago Tritonis, enseñó a las mujeres el arte de la cocina, el hilado y el
tejido, su animal emblemático era el búho; en la modernidad Hegel lo adoptó
como símbolo de la filosofía.
El mito es la expresión viva de un mundo intemporal
que habla mediante símbolos y deja profundos registros en el inconsciente
colectivo; por lo tanto, posee repercusiones psíquicas que de una u otra forma
influyen en la historia de la humanidad.
Numerosos pensadores entre ellos algunos notables como
Carl Jung, han comprobado que los procesos psicológicos y espirituales de la
psique humana, están reflejados en los mitos. Sin embargo, desde los criterios
de la ciencia se desprecia el campo mítico, considerando que éste es solo un
intento primitivo de explicar los fenómenos naturales.
En el pasado dioses y diosas se encontraban presentes
en la vida de los pueblos, un día desaparecieron de la estructura social y
religiosa, pero como arquetipos psicológicos siguen existiendo en el
inconsciente colectivo, por eso todavía sentimos la energía femenina de Palas
Atenea pasearse con dificultad por las instituciones educativas, intentando
convencer a los Consejos Directivos, sobre los beneficios de fomentar la
intuición y el poder del afecto para formar una juventud receptiva al llamado
de su vocación, y capaz de construir un mundo mejor en lo individual y
colectivo.
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| Regreso al colegio. Foto libre de derechos. |
Actualmente la diosa arquetípica promulga, que el
desarrollo de la inteligencia emocional es tan importante como el desarrollo
del pensamiento racional y para mejorar las relaciones maestros-estudiantes,
recomienda fomentar más el espíritu de cooperación que de competencia. ¿Estamos
preparados para escucharla y asumir una pedagogía que alimente tanto la
intuición como el pensamiento crítico?
El programa “Filosofía,
Poesía e Infancia” del Proyecto Editorial 89079 invita a todos los miembros
de las comunidades educativas a la apertura de un diálogo para revisar “las
columnas conceptuales que sostienen “los templos” del conocimiento. ¿Será que,
en esas edificaciones “sagradas” por decreto, sí se permite el ingreso de la
sabiduría? Usualmente sucede que, si se logra que ella entre, son muy pocos los
que están preparados para verla.
Esperamos que el diálogo de saberes nos sirva para
seguir las huellas de la sabiduría, pues nosotros también la estamos buscando,
necesitamos vitalmente reencontrarla, pues la convivencia con ella nos puede
ayudar a recuperar la inocencia que perdimos, cuando a los tres años, alguien
nos dijo que las hadas no existían, desde entonces ingresamos al sistema académico
y nos volvimos adictos a los diplomas, los títulos y la idea de éxito que nos
vendió el neoliberalismo.


Un bello texto que muestra cómo lo mítico, la filosofía y la ciencia se unen en pro del ser humano, que abordando de forma más integral la comprensión de su realidad adquiere más herramientas para encontrar la sabiduría de la existencia.
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